Fernando Jiménez
Integrante 1 · Ingeniería de SoftwarePunto 1Lo que me aportó la lectura
En lo personal, lo familiar y lo profesional.
Personal
Lo que más me marcó fue la primera idea: mi problema no es el tiempo, es cómo me organizo. Pena (2010) dice que los ladrones nos alejan de lo que queremos lograr (p. 3). Eso me cambió la pregunta. Antes pensaba «¿cómo saco más horas?». Ahora me pregunto «¿qué dejo de hacer por este mal hábito?».
Decidí probar tres cosas: dejar escritas la noche anterior las dos o tres tareas más importantes del día siguiente (pp. 10–11), terminar lo que empecé antes de abrir otra tarea (p. 11) y poner el celular en silencio y boca abajo cuando necesito concentrarme (p. 7). Con eso espero tener menos estrés al final del día y ver mejor lo que sí avancé.
Familiar
El libro dice que el descanso y el tiempo con los tuyos hay que cuidarlos, no dejarlos para cuando sobre. Pena (2010) recomienda cenar sin televisión para conversar (p. 19), no revisar el correo cuando descansas porque ese tiempo es «sagrado» (p. 27) y apagar el celular en momentos que importan, como un rato de juego con los hijos (p. 32). Me quedó una regla simple: cuando estoy con mi familia, estoy con mi familia.
También me sirve avisar mis horarios (p. 7). Si en casa saben cuándo estoy estudiando o trabajando concentrado y cuándo estoy libre, hay menos roces y menos culpa.
Profesional
Estudio Ingeniería de Software y creo contenido. En las dos cosas necesito concentrarme por ratos largos. Según Pena (2010), después de una interrupción se puede tardar hasta diez minutos en volver a concentrarse (p. 5). Programar o editar un video exige tener muchas cosas en la cabeza, y cada notificación lo rompe. Por eso trabajo en bloques de 15 a 25 minutos (p. 8), quito las notificaciones (p. 23) y reviso el correo a horas fijas (p. 26).
En equipo también ayuda: llegar a las reuniones sabiendo el tema y con un objetivo (p. 14), y salir con tareas claras (p. 16). Son hábitos que cualquier equipo nota.
Punto 2Cinco puntos clave para el liderazgo
Lo que enseña el libro y que, a mi parecer, un líder necesita.
Liderar empieza por organizarse uno mismo
Pena dice que todo parte de cómo nos manejamos (2010, p. 3). Un líder que improvisa todo el tiempo le pasa ese desorden al equipo. Si primero te organizas tú, puedes pedir orden a los demás.
Saber qué es importante y qué es solo urgente
El autor pide fijarse en lo importante, «que no urgente» (p. 9), y avisa que una urgencia falsa se confunde con algo importante (p. 13). Covey (1989) dice algo parecido: hacer primero lo primero. Un líder cuida las dos o tres tareas clave (p. 10) y ayuda a su equipo a hacer lo mismo.
Cuidar la concentración de los demás
«No interrumpas tú» (p. 8) sirve para compañeros y también para jefes. Quien escribe a toda hora y quiere respuesta al instante le quita rendimiento al equipo. Un buen líder avisa sus horarios y respeta los de los demás (p. 7).
Hacer reuniones con un propósito
Con un objetivo claro, aviso antes, de 25 a 30 minutos y un acta con lo que cada uno se compromete a hacer (pp. 15–16). Para Pena, una reunión no es buena ni mala por sí sola: depende de cómo la hagamos (p. 16). Fried y Hansson (2010) van más lejos y dicen que las reuniones son tóxicas. Por eso solo hay que convocarlas cuando sirven.
Usar la tecnología a favor y dar el ejemplo
El correo, el teléfono e internet son solo herramientas, «sólo es un martillo» (p. 25), y lo que importa es el resultado (p. 30). El líder marca el ejemplo: revisa el correo a horas fijas, llama con un propósito y respeta el descanso, el suyo y el de su gente.
Punto 3Cómo ayuda al recurso humano
Un breve análisis.
Para Chiavenato (2009), las personas son socias de la organización y no solo recursos. Con esa idea, el libro de Pena ayuda al recurso humano de cuatro formas:
- Bienestar y motivación. Pena explica que las interrupciones y el desorden bajan la motivación, la creatividad y la autoestima (pp. 5–6). Si la gente controla su día, trabaja con menos estrés y más ganas, y es más fácil que se quede en la empresa.
- Aprender buenos hábitos. Nadie nos enseñó a usar el correo (p. 25), ni a hacer reuniones, ni a planificar. Si la empresa enseña estos hábitos, la gente los usa todos los días.
- Buen ambiente y comunicación. Acordar horarios de respuesta, hacer reuniones con acta y respetar la concentración de los demás evita malos entendidos y conflictos.
- Equilibrio entre vida y trabajo. Cuidar el descanso (p. 27) y los momentos en familia (p. 32) muestra que las personas tienen vida fuera de la oficina. Eso genera compromiso y lealtad.
En resumen, el libro no pide trabajar más horas, sino tener mejores hábitos. Así se fortalece al recurso humano sin agotarlo.
Punto 4Cinco ideas para que las organizaciones crezcan
Lo que encontré en la lectura y por qué ayuda.
Idea 1 · pp. 5–8
Un plan contra las interrupciones
Pena propone hacer una lista de las 15 interrupciones más comunes y ponerles una nota del 1 al 10 según cuánto molestan y qué tan seguido pasan. También, anotar los pedidos nuevos sin empezarlos de una vez y trabajar en bloques cortos.
Para la organización: más tiempo de trabajo sin cortes, menos errores y mejor calidad.
Idea 2 · pp. 9–12
Planificar con tareas clave y espacio para imprevistos
Escoger dos o tres tareas importantes por día, preparar el día anterior y dejar un espacio para lo inesperado.
Para la organización: menos «apagar incendios», más metas cumplidas y plazos más claros.
Idea 3 · pp. 13–16
Reuniones con objetivo, roles y acta
El libro explica por qué fallan las reuniones: no se prepara el tema, los objetivos y los roles no están claros, duran demasiado y no terminan en acciones.
Para la organización: las decisiones se vuelven tareas con responsable y se respeta el tiempo del equipo.
Idea 4 · pp. 21–31
Usar bien el correo, los mensajes y el teléfono
Revisar el correo a horas fijas, usar filtros, escribir mensajes cortos con un buen asunto, hacer las llamadas todas juntas y avisar tus horarios.
Para la organización: una comunicación más rápida y con menos ruido: las herramientas sirven al trabajo y no lo interrumpen.
Idea 5 · pp. 18, 27, 30
Importan los resultados, no estar ocupado, y el descanso se cuida
El autor avisa que las llamadas y las reuniones dan una falsa sensación de estar trabajando (p. 30) y pide reducir, no eliminar, los hábitos que roban tiempo (p. 18).
Para la organización: se mide lo que se logra y no lo ocupada que está la gente, y se cuida la energía del equipo a largo plazo.